

San Cristóbal de Las Casas, Chis., a 20 de abril de 2007.
A las Mujeres de México y del Mundo, Al Pueblo de México, Al Gobierno Federal y Estatal, A los Partidos Políticos.
En el marco político-religioso nacional e internacional, que se está dando a partir de la propuesta de Ley para Despenalizar el Aborto en la Ciudad de México; Mujeres y Hombres que formamos parte del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), nos indigna el discurso y la argumentación dada en torno a esta Ley por parte de grupos de poder de la ultraderecha encabezados por Felipe Calderón y jerarcas de la Iglesia Católica como Norberto Rivera, el vocero de la Arquidiócesis Primada de México Hugo Valdemar, y el mismo Papa Benedicto XVI. Por ello manifestamos:
El Partido de Acción Nacional (PAN) hace alianza con la Iglesia Católica y ambos nos llenan de anuncios con leyendas de: “Por la defensa de la vida”, titulan la Ley como; “injusta y sanguinaria que mata a los inocentes y que es una actitud de soberbia demoníaca” y ataca a hombres y mujeres que apoyan esta iniciativa. Estas argumentaciones son reflejo contundente de una doble moral; porque mientras defienden la vida, solapan a sacerdotes pederastas en todo lo ancho del mundo, mientras las muertes avanzan en ocupaciones militares como la de Irak, Colombia, Palestina, no les importan los más de 70 millones de personas en nuestro país que viven en la pobreza y miseria total. La práctica clandestina del aborto en nuestro país, es un problema urgente y de salud pública; impacta principalmente a las mujeres. Además las mujeres más empobrecidas no cuentan con el derecho al acceso a la salud y por tanto, menos a una vida digna. El gobierno mexicano ha firmado pactos internacionales como el de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD; 1994), y hasta la fecha nada ha hecho para la defensa y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, y ha eludido de manera soberbia la muerte de mujeres por abortos clandestinos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente cuatro millones 200 mil mujeres se someten a abortos en América Latina y el Caribe, en condiciones de riesgo y de forma clandestina. No fue casual que en el V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe (Argentina, 1990), se acordó que el 28 de septiembre, sería el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Las mujeres exigimos y tenemos derecho a una vida digna. Que se pregunte el PAN y la Iglesia a quiénes benefician estos abortos clandestinos, qué han hecho por mejorar las condiciones de vida de millones de mujeres que viven en la pobreza, qué hacen contra las redes de tráfico sexual de niños, niñas y mujeres, a dónde nos quieren llevar con sus discursos conservadores que atentan contra la justicia social y contra el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres a ser libres, y por qué tienen miedo a esta libertad de las mujeres. Tanto a la ultraderecha como a la Iglesia ortodoxa, lo que les interesa finalmente es la fuerza de trabajo reflejada en la cantidad de hijos que una mujer pueda tener, esto para aumentar las filas de emigrantes a EU, o bien para el placer de los sacerdotes pederastas que continúan en la impunidad, o para el beneficio de los empresarios obteniendo mano de obra barata. Porque efectivamente a través de la familia, se asegura la reproducción de la fuerza de trabajo, en donde aparece el trabajo doméstico gratuito para el Capitalismo. Exactamente esa es la familia que la ultraderecha y la Iglesia les conviene seguir sosteniendo. No es una Ley por la despenalización del Aborto o la Ley de la sociedades de convivencia la que atenta contra la “familia”, sino es el propio sistema Capitalista quien la glorifica para perpetuar la explotación, opresión y subordinación de las mujeres teniendo como aliados a esta Iglesia que no es su opción los pobres sino los grandes empresarios.
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