

LA LUCHA DEL PUEBLO MEXICANO Y LAS RAICES HISTORICAS QUE FUNDAMENTAN NUESTRA LUCHA El mundo tal como lo conocemos se ha ido configurando históricamente con la permanente lucha entre quienes todo lo tienen y quienes sólo su miseria es su condición de vida. La historia está llena de ejemplos de la lucha entre los explotados y explotadores, en cada proceso se ha instituido una clase que ostenta el poder político y económico. La lucha de nuestro pueblo, el pueblo mexicano, tiene profundas raíces históricas las cuales le dan sustento a la actual etapa de lucha por un país donde no exista la desigualdad, aspiración expresada en los diferentes episodios históricos de nuestra historia. Nuestra historia como pueblo viene a confirmar la tesis de que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, no podía ser de otra manera dado que en todo este proceso histórico hemos visto la confrontación constante, abierta o encubierta entre las clases que detentan el poder y las que luchan por un cambio social que beneficie a las mayorías que son explotadas y oprimidas. De los primeros hombres que llegaron a nuestro continente a la llegada de los españoles fue un largo proceso cuantitativo y cualitativo que consistió en poblamiento, crecimiento y desarrollo en diferentes puntos geográficos del continente americano hasta llegar a la constitución de diferentes pueblos que habitaban un continente desconocido para los europeos que cruzaban otro desarrollo socioeconómico. Pueblos americanos que se encontraban en un grado de desarrollo de transición entre la comunidad primitiva y el esclavismo, conviviendo relaciones sociales de producción de ambos modos de producción, pero con claros indicios de empezar a predominar las del esclavismo, anunciando ya los albores de la sociedad donde se inicia la división de la sociedad entre explotadores y explotados. Las relaciones despótico-tributarias era la manifestación clara de un proceso de explotación y opresión de los pueblos de mesoamérica por un pueblo, el tenochca, mexica o azteca, como producto de un largo proceso de desarrollo económico, político, social y cultural que va desde los Olmecas hasta los aztecas, en donde quedan incluidas las luchas inter y entre pueblos. Ya en el siglo XV y XVI se manifestaban claramente rasgos de desintegración del régimen gentilicio –azteca- para entrar en una fase de formación de la sociedad clasista como consecuencia de las desigualdades producto de las guerras entre los diferentes pueblos. Los botines fueron repartidos de tal manera que la mayor parte quedaba en manos de la nobleza, configurándose ésta como un grupo social privilegiado en contraste con una masa cada vez más empobrecida. En la medida que la sociedad mexica perdía su carácter gentilicio, la nobleza fue adquiriendo su carácter despótico tributario como la expresión del saqueo, explotación y opresión de los pueblos sojuzgados. Hablamos de un proceso nada idílico, sino un proceso que empezaba a ser marcado por la lucha de clases y no como pretenden presentarlo algunos indigenistas o indianistas. Desarrollo natural que fue truncado por los españoles que va desde el descubrimiento del continente americano hasta la consumación de la conquista de los pueblos que lo habitaban. El descubrimiento, conquista y colonización de América obedeció a la necesidad de la Europa occidental de encontrar nuevas rutas comerciales con Asia Oriental y meridional, con el mercado de esclavos negros de África, y para extender sus relaciones comerciales hacia nuevos territorios. Si los pueblos que habitaban América se encontraban en los albores de la sociedad esclavista, en Europa si bien aún se vivía en el feudalismo ya empezaban a predominar las relaciones capitalistas. Fue el desarrollo industrial y comercial, la gestación de las relaciones capitalistas en las entrañas del régimen feudal y la aparición de la burguesía a finales del siglo XV y principios del XVI lo que llamó a organizar expediciones marítimas teniendo España un papel importante, no sólo por su posición geográfica, ante todo, porque ante la victoria de la reconquista del territorio español en manos de los moros, innumerables nobles quedaron arruinados y fueron éstos junto con aventureros, delincuentes, soldados mercenarios… los que se embarcaron en la expedición en busca del preciado metal que generaba riqueza y estatus social: el oro que se encontraba en las entrañas del continente recién descubierto. El proceso de conquista de los pueblos que habitaban el actual territorio mexicano no fue fácil, es complejo y sólo nos lo podemos explicar en el contexto de la lucha de los pueblos por despojarse del despotismo tributario al cual eran sometidos, pero también tenemos que tener en cuenta el objetivo de la conquista y colonización que perseguían los conquistadores españoles y junto a esto la resistencia de los pueblos que lucharon hasta las últimas consecuencias por evitar ser sometidos. Complejidad que nos ilustra que a la vez que hubo pueblos que sucumbieron sin oponer resistencia al conquistador, otros más la opusieron inicialmente pero terminaron siendo aliados y punta de lanza para la conquista de pueblos y territorios en nombre de un “dios” desconocido para el hombre de mesoamérica y la promesa de liberarlos del dominio azteca. Pero hubo otros que opusieron tenaz resistencia a los conquistadores y es aquí donde se debe el espíritu indómito de nuestro pueblo, habiendo muchos ejemplos de lucha contra los conquistadores sobreponiéndose a los temores producto de una época. Es en este proceso surge Cuauhtémoc como el hombre que encabeza la resistencia heroica no sólo de su pueblo, sino de los pueblos que también se opusieron a la conquista. Escribiéndose episodios de lucha tenaz, de resistencia heroica en donde se rechaza la idea de ser sometidos, explotados y oprimidos por el extraño, el extranjero. A pesar de la resistencia los pueblos que habitaban lo que hoy es México sucumbieron, las formas que habían alcanzado determinado grado de desarrollo de la vida económica, las formas de organización social y cultural de los pueblos fueron interrumpidas artificialmente de su proceso histórico original para imponer a sangre y fuego otras formas de desarrollo que a la postre dieron y configuraron el período histórico que conocemos como la colonia. Hablamos de un período en donde coexistieron relaciones de producción propias del colonialismo marcadas por las relaciones feudales, a la vez que existían relaciones esclavistas y capitalistas. En este contexto es que podemos explicarnos el gran sometimiento y explotación a que fueron sometidos los habitantes de mesoamérica al grado de cometer el genocidio expresado en el aniquilamiento físico de casi 20 millones en los primeros 20 años de coloniaje, ¡casi un millón! de pobladores originarios por año. La explotación no tuvo límites, las condiciones de sometimiento fueron tales que casi originan el exterminio. Genocidio producto de la explotación es la explicación y no el argumento de que la población se vio mermada por las enfermedades desconocidas que trajeron los conquistadores. Así transcurrieron 300 años bajo el dominio del colonialismo español que impusieron el yugo de la explotación a los pueblos originarios, 300 años de sometimiento, opresión, explotación y saqueo ininterrumpido de las riquezas que albergaba el continente americano, riquezas con las cuales se impulsó el desarrollo del capitalismo en Europa. 300 años que a pesar del grado de opresión y sometimiento nunca se pudo apagar la llama de la rebeldía a ser esclavo y el rechazo consciente al dominio extranjero. Resistencia que se explica en los más de 300 levantamientos armados contra el coloniaje que se dieron en lo que se conocía como la Nueva España, descontento generalizado y acumulado tanto en los indígenas, los mestizos y los criollos que desembocó en la guerra de independencia contra el colonialismo. La guerra de independencia fue producto del grado de explotación y opresión acumulada en esos 300 años, la influencia de las ideas de los enciclopedistas, el descontento incontenible de las diferentes clases y sectores sociales, y las aspiraciones independentistas de los criollos confluyen como causas que la originan. Por las contradicciones que vino a resolver fue una guerra anticolonialista, a la vez que adquirió un carácter antifeudal sentando las bases para el desarrollo del capitalismo en nuestro país. En esta etapa histórica es donde Miguel Hidalgo, J. M. Morelos, Vicente Guerrero, entre otros destacan como los hombres de avanzada que supieron comprender las necesidades históricas y enarbolar las necesidades y banderas de este pueblo que clamaba ser reconocido como tal, el pueblo mexicano, independientemente de sus virtudes y errores, fueron hombres que estuvieron a la altura de las necesidades que demandaba la época histórica. La guerra de independencia la podemos entender a través de las diferentes etapas por las que transitó de 1810 a 1824 en donde se expresan las contradicciones dentro y fuera del movimiento liberador como expresión orgánica de las diferentes clases y sectores sociales en confrontación. Proceso del cual emergemos ante el mundo como nación y como pueblo. La significación histórica de la guerra de independencia estriba en que concretó la emancipación de México del yugo colonial español, independientemente de que al final de ella no expresara ampliamente los intereses de las masas trabajadoras las cuales trabaron lucha de clases entre quienes se ostentaban como mexicanos y los colonialistas españoles. En el transcurso de esta lucha independentista se elevó el grado de conciencia nacional y se fortalece la cohesión del sentimiento e ideal como pueblo mexicano. Sin embargo, hay que decir que a pesar de la guerra de independencia no se lograron las transformaciones radicales en lo económico y social en la medida que las reivindicaciones populares eran postergadas y pasaban a ser tarea para las fuerzas progresistas de nuestra joven nación que continuaba en esa confrontación de lucha de clases, pero ahora en el plano nacional. Lucha de clases que se da entre las diferentes fuerzas que participan en la lucha anticolonial, la cual sigue después de consumada la independencia, expresada en la lucha entre federalistas y centralistas. En este contexto es que debemos ver la separación de los países centroamericanos que formaron parte de nuestro país. La lucha del pueblo mexicano siguió su curso y es a partir de los años 30's donde se vuelve a enconar adquiriendo relevancia en la confrontación entre liberales y conservadores. Los primeros, hombres abnegados (para su época), claros progresistas y patriotas lucharon por llevar adelante las demandas populares. Entre ellos destacan Valentín Gómez Farías, Melchor Ocampo, Santos Degollado, Benito Juárez, Juan Álvarez… hombres consecuentes tanto en pensamiento como en la acción en la lucha contra los conservadores que adquiere algidez en la promulgación de las leyes de reforma en 1857 y la intervención de potencias extranjeras que pretendían subyugarnos. Es en este marco que nuestro país sufre la intervención militar de EE. UU. Anexionándose el estado de Texas en 1836; la pérdida de más de la mitad de nuestro territorio, acción anexionista y de agresión que los intervencionistas pretendieron presentarla como una vil transacción comercial al entregar al gobierno mexicano 15 millones de dólares como “compensación”; y la intervención militarista francesa a la cual se le enfrentó con la organización del pueblo por los liberales. La intervención francesa significó el apoyo abierto y total para los conservadores que pugnaban por instaurar una monarquía, hecho que vino a avivar la lucha de clases en nuestro país, siendo los liberales quienes se ponen a la cabeza de la lucha que en este episodio termina con el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía como un ejemplo de ratificación de nuestra soberanía nacional y autodeterminación como nación. La derrota de las fuerzas francesas de ocupación se debió fundamentalmente a la organización de las fuerzas populares y la guerra de guerrillas instrumentadas por nuestro pueblo y sus dirigentes. Comprobándose una vez más que la historia la hacen las masas trabajadoras, los líderes o personalidades sólo aceleran o detienen el proceso histórico en marcha. En este caso nuestro pueblo eleva y desarrolla en la lucha contra las intervenciones extranjeras su espíritu antiimperialista. Después de la muerte de Juárez se agudizan las contradicciones entre los mismos liberales y en este marco es que llega Porfirio Díaz al poder y se instaura una dictadura que encabeza por más de 30 años en donde la opresión y la explotación van generando gradualmente un creciente descontento contra dictadura la cual para mantener su dominio ejerce brutal represión contra toda manifestación de protesta y organización popular. Con la dictadura porfirista lo más reaccionario de la época se desarrolla: el clero, generalato, latifundistas y grandes comerciantes. Los avances planteados en la constitución de 1857 son paulatinamente abolidas, las elecciones se volvieron una farsa, Díaz era quien determinaba quien ocupaba los principales puestos públicos. Dictadura sostenida sobre la base y el apoyo del ejército y el aparato policiaco y administrativo que ahogaba cualquier manifestación de protesta social. El clero juega aquí importante papel en la explotación y opresión de nuestro pueblo, a la vez que daba fuerte apoyo a la dictadura. La concentración tanto del poder económico y político en unas cuantas manos, es decir en los hombres de la dictadura, el grado de explotación y opresión hacen que se agudice la lucha de clases y gradualmente van madurando la situación revolucionaria contra la dictadura. El descontento popular fue creciendo paulatinamente y se manifiesta de la protesta pública hasta los levantamientos armados en diferentes partes del país: 1877 rebelión de campesinos en Querétaro y en diciembre los del Valle de Tapetat, Michoacán; 1879 hay levantamientos en Puebla, Nayarit, San Luis Potosí, México y Tepic; en Guanajuato se lanza la consigna ¡Fuera hacendados!; 1893 se insurrecta Tomochic en Chihuahua… Brotes armados que expresaban el grado de descontento contra la dictadura, brotes de rebeldía que fueron ahogados en la represión por el ejército y los rurales, brotes que a pesar de ser sofocados con la brutalidad de la dictadura seguía creciendo la llama de la rebeldía. Otra manifestación de repudio contra la dictadura están las innumerables protestas obreras en las principales ciudades del país: 1881 se suscitan huelgas y enfrentamientos en Pinos Altos de chihuahua; en mayo-agosto de 1884, los obreros de fábricas en Puebla tras jornadas de lucha logran ciertas mejoras laborales; 1888 los mineros de Yécora Sonora en huelga son reprimidos; 1889 se levantan los obreros portuarios de Veracruz, en 1906 los de Río Blanco; y en 1907 las huelgas en las minas de Cananea, éstas dos últimas anunciaban ya la tormenta revolucionaria que se avecinaba. La libertad de prensa en los hechos estaba anulada, la prensa al criticar la dictadura eran censurados, clausurados o prohibidos, sobre todo la prensa obrera: “El Amigo del Pueblo”, “La Huelga”, “La Alianza de los Obreros”, “El Obrero”, “El Socialista”, etc. La táctica de resistencia fue la de cambiar nombre como una forma de protección y seguir en la línea de la lucha y la resistencia: “El Alboroto”, “El Diablo Alegre” y otros más que reflejan el ingenio y la creatividad de un pueblo que estaba mostrando la disposición de luchar contra la dictadura. Toda esta situación creada como consecuencia de la dura explotación que tomaba forma en el peonaje en las haciendas, la constante usurpación y despojo de tierras a los campesinos, la sobreexplotación en el sistema fabril, la inexistencia de la libertad de expresión y prensa, la brutal represión trajo como consecuencia que se agudizara la lucha de clases y comenzaron hacerse evidentes las primeras manifestaciones de la futura revolución que estaba madurando en nuestro país, surgiendo aquí y allá brotes armados llamando al derrocamiento de la dictadura. Es en esta etapa de la lucha de nuestro pueblo donde surge Ricardo Flores Magón como el más connotado de los revolucionarios de ésta época, por su trabajo, sus propuestas y sobre todo por su consecuencia es no sólo el precursor de la revolución sino uno de los más destacados de nuestros héroes en esta época. Su participación va desde el periodismo crítico, activista en la lucha callejera, dirigente del Partido Liberal, promotor, organizador y dirigente en la lucha armada contra la dictadura. Los signos para la situación revolucionaria se empezaron a acentuar aún más, la crisis de 1906; el desmedido despotismo y la protección a latifundistas y capitalistas extranjeros; el desconocimiento a los más mínimos derechos humanos y como respuesta a cualquier exigencia por vivir dignamente; la brutal represión como política de la dictadura; la ostentación de lujos, poder y riquezas junto a la menos atención a las necesidades populares; las cárceles llenas de intelectuales, hombres progresistas, pequeños comerciantes, hombres humildes del campo y la ciudad, presos políticos. Hechos objetivos que desencadenan la lucha armada contra la dictadura en todo el país incorporándose masivamente el pueblo, sobre todo el campesino el cual constituye la fuerza motriz de la revolución mexicana de 1910-17. Al sur organizados en el Ejército Popular Campesino encabezado por Emiliano Zapata, al norte con el gran guerrillero antiimperialista Francisco Villa y su legendario ejército: La División del Norte. Siete años de lucha contra la dictadura en donde se manifestaron los intereses de las diferentes clases y sectores sociales que participaban en la contienda, así al inicio la incorporación del pueblo es masiva y adquiere el movimiento armado un carácter popular, democrático y antiimperialista, pero al final su carácter es totalmente lo contrario desde el momento en que los constitucionalistas asumen la dirección de la contienda armada, representando éstos los intereses de la clase social que ascendía al poder: la burguesía, postergándose de esta manera la solución a las necesidades históricas por las que luchaba el pueblo mexicano. De este proceso de lucha es que emana la Constitución Política en la cual son plasmadas las principales exigencias por las que se luchó, demandas impuestas a los constitucionalistas y expresadas en los Artículos Constitucionales 3º, 27, 123, entre otros. Asesinados los caudillos de la revolución, desmovilizados sus ejércitos y el ascenso de los constitucionalistas al poder empieza un proceso de consolidación en el poder de la clase a la cual representaban, proceso que concluye hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas, destacándose tres momentos: la consolidación militar, la política y la económica, a los cuales corresponde la derrota de nuestro pueblo con el asesinato de Villa y Zapata, la formación del Partido Nacional Revolucionario, el impulso de organizaciones corporativistas para el control de las masas trabajadoras como la CROM, CNC y CTM en función de mantener en pie al régimen de explotación asalariada y la expropiación petrolera que ponía materia prima y recursos naturales en manos de la clase explotadora. Largo proceso que transcurrió con una constante confrontación social entre quienes ostentan el poder económico y político y las masas que no vieron beneficio mayor en sus vidas con la revolución mexicana, por el contrario su propia existencia se veía cada vez más deteriorada según pasaba el tiempo y los ecos de la revolución eran cada vez más lejanos. Variadas fueron también las formas represivas del naciente régimen, así que en este periodo la persecución y el asesinato político estuvo presente como política de los diferentes gobiernos que se ostentaban como revolucionarios, o que hablaban en nombre de la revolución. Si bien es cierto que la expropiación petrolera era una acción popular y antiimperialista, ella estaba orientada a resolver las necesidades y la condición por la que pasaba la burguesía mexicana en vísperas de la Segunda Guerra Mundial y la crisis económica de 1929; pero a la vez se abren las puertas al capital extranjero como política para el desarrollo de los sectores prioritarios de la economía e infraestructura como: caminos, puentes, electrificación, distritos de riego que vienen a ser los focos de inversión del capital extranjero. Las condiciones de vida de las masas trabajadoras empeoraban a pesar de la aparente mejora que significaba la expropiación petrolera, aquellas se vieron en todo momento obligadas a recurrir a la movilización y la presión política para lograr sus demandas, en este contexto es que se da la expropiación petrolera y la reforma agraria. De dichas movilizaciones surgieron los ejidos, las cooperativas, la exigencia a la educación, la creación del Instituto Politécnico Nacional, las Normales Rurales y las Casas de Estudiantes, el Seguro Social. Posterior al gobierno de Cárdenas, el cual se puede catalogar como progresista da curso a un proceso de contrarreformas que vienen a anular progresivamente las conquistas sociales que beneficiaban a las masas trabajadoras, proceso histórico a través del cual se fue configurando el capitalismo en el país, sólo que con la característica del subdesarrollo y la dependencia con respecto al extranjero, en específico con el imperialismo norteamericano. El desarrollo económico que se logra en esos años hay que señalar que es a partir del grado de explotación a que son sometidas las masas trabajadoras, reflejándose en un constante deterioro en sus condiciones de vida; la consigna del Estado fue el impulso de la conciliación de clases en nombre del desarrollo del país, ocultando la verdadera intensión: lo opresión política y la explotación asalariada que en esos años genera que vayan creciendo la miseria, la explotación, la marginación social y política, la opresión y la represión política, la anulación de derechos y conquistas sociales llevadas a cabo por el Estado burgués mexicano, administrador de la clase capitalista que detenta desde 1917 el poder económico y político. Nuevas formas de explotación y opresión vinieron a sustituir las viejas para darle continuidad al sistema de explotación asalariada, proceso acompañado necesariamente de un creciente descontento y la lucha de los diferentes sectores sociales en exigencia de solución a sus demandas más sentidas. La respuesta: ¡la represión! De 1958 a 1968 se da un proceso de intensidad en la lucha de clases en el país, expresado en las grandes manifestaciones, movilizaciones, huelgas de maestros, telegrafistas, médicos, estudiantes… proceso que culmina con el genocidio de Estado con la brutal represión del dos de octubre de 1968, constatándose por la vía de los hechos que los gobiernos postrevolucionarios no representaban los verdaderos intereses del pueblo mexicano y que el fascismo es la respuesta a las justas demandas de las masas trabajadoras. El dos de octubre de 1968 no debemos verlo de manera aislada del contexto histórico, sino como parte de un mismo proceso que significó para amplios sectores del pueblo la necesidad de luchar contra los responsables de su pobreza y miseria. Es la parte más álgida de ese proceso de lucha de clases que inicia en el 58 y cierra en el 68-71, una década de lucha de clases, que anunciaba nuevos procesos de lucha. Es en las décadas de los 60's y 70's que otra forma de lucha se expresa en nuestro país: la proliferación de diferentes grupos asumidos como revolucionarios que reivindican y llevan a la práctica la lucha armada en la mayor parte del país como consecuencia de la explotación, la opresión, y en concreto de irse acotándose los espacios de la lucha política por medios legales y constitucionales, en la misma medida que los gobiernos priístas recurren a la represión como política de Estado para confrontar el descontento en lugar de resolver las demandas de un pueblo que exige justicia social. Es en estos años que se da en este contexto de represión la guerra sucia , política de represión sistematizada por el Estado mexicano que cobró cientos de muertos y desaparecidos políticos, miles de detenidos, donde la tortura y la muerte extrajudicial eran los métodos fascistas para contener el descontento latente en nuestro país. De los años 80's a la fecha en el país se aplicó una serie de políticas de carácter neoliberal que a lo largo de más de dos décadas se ha venido configurando un régimen neoliberal. De esta manera el neoliberalismo en nuestro país es impulsado como política económica, como ideología y como régimen. El resultado: por un lado el insultante enriquecimiento de unas cuantas familias oligárquicas, las cuales son quienes detentan el poder económico y político del país; del otro lado más de 78 millones de mexicanos que viven en la pobreza, a los cuales se nos niega nuestros derechos constitucionales como el de la salud, la educación, de un trabajo digno, etc. Desde luego que este proceso ha ido acompañado de la respectiva lucha de los diferentes sectores y clases sociales afectadas por estas políticas neoliberales, movilizaciones de diferente carácter, prácticamente de la mayoría de la población en contra de un gobierno federal, estatal, municipal, como parte del mismo sistema, responsable de la pobreza y miseria que vive el país. A finales de la década de los setentas y toda la década de los 80s surgieron coordinadoras y frentes de masas, expresiones organizativas que impulsaron la lucha tanto económica como política, entre ellas la CNPA, la CNTE, la CNPI, la COSINA, el FNCR, la CONAMUP que promovieron la lucha por las reivindicaciones agrarias, económicas, gremiales; pero también existieron el FNDP, el CNI y la CONAMODI, entre otros esfuerzos que impulsaron la lucha económica y política en nuestro país, reflejo de la agudización de la lucha de clases, lográndose con las acciones políticas de masas la libertad de los presos políticos. Invariablemente la política económica ha sido una: beneficiar por todos los medios a los grandes empresarios, a las transnacionales, al capital monopolista tanto del país como del extranjero, en esto no hay distinción de gobiernos priístas con el foxismo, los primeros son los primeros en imponerlo a los mexicanos, los segundos le dan continuidad y profundizan la aplicación de política neoliberales, ahí es donde encontramos la explicación del empobrecimiento del 75% de los mexicanos. La política del gobierno hacia el descontento popular ha sido también la misma: reprimir , política que adquiere diferentes matices, pero cualquiera que sea se trata de una política que cada vez es más fascista, coartando progresivamente los derechos políticos, constitucionales y humanos de la inmensa mayoría de los mexicanos. La llegada de la ultraderecha a la administración pública ha significado una gran carga para nuestro pueblo: día a día se pierden 365 empleos; impulsados por la falta de programas que incentiven la producción del campo cerca de un millón y medio de mexicanos son obligados a la emigración; el permanente impulso de las reformas neoliberales que permitan una readecuación del marco jurídico en función del máximo apoyo de los grandes productores y de las empresas transnacionales. Obviamente el descontento ha crecido y se manifiesta de diferentes formas organizativas con sus respectivas formas y método de lucha, desde la manifestación callejera espontánea, la creación de diferentes frentes de lucha, hasta la irrupción del EZLN y el accionar del EPR. Lejos de que este gobierno de y para los empresarios resuelva las demandas populares se responde con programas y planes de contrainsurgencia que van desde el espionaje a los opositores, planes como “México Seguro”, el impulso del paramilitarismo como política de Estado dando como resultado la existencia de más de 500 presos políticos y de conciencia a los cuales se les recluye en las cárceles de exterminio como la Palma. En nombre del libre mercado y la globalidad del mundo se combate desde el Estado todo aquello que se interponga en esta lógica de desarrollo salvaje que destruye al hombre en la medida que los deshumaniza, de esta manera la información, la equidad, la justicia, sólo son palabras huecas con las cuales se hilvanan discursos mediáticos. Aquí en México se castiga al pobre, a la verdad, la información ha dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio, al igual que la educación, la salud, el trabajo y la recreación. CONCLUSIONES GENERALES Todo este recuento histórico nos lleva a la conclusión de que es una necesidad de organizarnos y luchar contra el régimen neoliberal impuesto a los mexicanos, primero para exigir la solución de viejas y nuevas demandas populares; segundo para organizar e impulsar la lucha por el socialismo porque éste constituye una alternativa viable, un proyecto emancipador ante un capitalismo cada vez más antihumano. Recuento histórico donde encontramos las raíces históricas de la lucha de los mexicanos como pueblo, raíces que constituyen un ejemplo, una enseñanza, a la vez un llamado a organizarnos y luchar contra el capitalismo, la globalización y el neoliberalismo desde nuestra trinchera de lucha, desde este espacio de organización popular. Los diferentes episodios de lucha que han significado un parte aguas en nuestra historia atestiguan que sin unidad de todo el pueblo sus demandas nunca son resueltas y su condición de explotado y oprimido se profundiza en la medida que no se comprende que es el mismo pueblo el que debe tomar las riendas de su propio destino. Nuestro mundo es hoy, producto del libre mercado, la globalización, el neoliberalimo los cuales sólo generan pobreza en la mayoría de la población. En nuestro país se expresa en el deterioro permanente de las condiciones de vida de los mexicanos y en las permanentes luchas por enfrentar y combatir sus consecuencias. Mientras existan recovecos de explotación, la lucha por una mejor forma de vida, no cesará , pero mientras cada sector siga luchando separados de los demás explotados los esfuerzos organizativos y de movilización serán vanos. Al capitalismo, la globalización y el neoliberalismo sólo se les puede combatir desde la perspectiva de la construcción de la unidad de todo el pueblo, porque las luchas aisladas no generan transformación. Ninguna organización, sector social o partido político por sí solo podrá lograr las transformaciones que reclama el país; es la unidad de todo el pueblo sobre la base de la unidad de los pobres del campo y la ciudad el instrumento político a construir si es que se es partidario de las profundas transformaciones que requiere el país a favor de los explotados de siempre. Por el recuento histórico, por la trayectoria de lucha histórica de nuestro pueblo, por las demandas populares no resueltas, por el grado de explotación y opresión, por el grado de pobreza y miseria que vive nuestro pueblo, por los derechos constitucionales y humanos negados sistemáticamente, por la violencia impulsada desde el Estado, por la constante pérdida de nuestra soberanía, por el enriquecimiento insultante de una oligarquía minoritaria es que CONSIDERAMOS LA NECESIDAD POLÍTICA DE IMPULSAR LA LUCHA POR EL SOCIALISMO, al considerar a éste alternativa para la humanidad y una necesidad imperante por el cual vale la pena luchar.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a 6-7 de mayo de 2006.
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